DONDE LOS ANGELES NO DUERMEN. Si la frase de “una vida robada” se justifica  y cabe perfectamente en alguna historia, ese es el caso de Matt Denver, personaje central de la novela Donde los ángeles no duermen. Así, un joven abogado con un promisorio futuro, miembro de una reconocida y rica familia de la ciudad de San Francisco, California, muy pronto ve –bueno, eso es un decir— cómo su vida da un brutal giro de 180 grados y se encauza hacia el mismísimo infierno en la tierra.

 

El joven abogado, de apenas 25 años de edad y asociado en un bufete jurídico con su cuñado Mike, sólo tiene un “defecto”: es ciego de nacimiento, problema que no le tocó padecer a su hermano gemelo Dan, que también cursó la misma carrera y logrará llegar a convertirse en el fiscal general de Estados Unidos. El padre de ambos también es un exitoso abogado, de tal suerte que la pasión por los asuntos legales la llevan en la sangre.

 

El ser ciego de nacimiento tiene ciertas “ventajas” para Matt: al nunca haber visto el mundo tal como lo conocemos el resto de los mortales que no somos invidentes, el color de las cosas es secundario: más bien, las cosas se conocen por su textura al contacto de las manos. De manera, pues, que la vida se puede seguir adelante con el desarrollo de los otros sentidos, a falta del de la visión.

 

El infierno para Matt Denver,empieza rápido y adquiere forma en la figura de su pequeña sobrina de seis años, Linda, que un mal día acusa a su tío de haber sido violada. A raíz de una acusación que constituye un delito grave, el declive del abogado llegará a extremos nunca antes vistos. Basada en hechos reales, una vez más queda demostrado que la realidad supera ampliamente a la ficción.

 

Imposibilitado de poder demostrar su inocencia, sobre todo por el entorno familiar donde el sentido de justicia es muy estricto, el joven abogado rápidamente es acusado y sentenciado a diez años de prisión en Black Island, una de las cárceles más duras de Estados Unidos. Dan, su hermano será quien lleve la acusación. Lo que hará que su carrera política ascienda rápidamente.

 

Donde los ángeles no duermen, es una historia muy dura, tanto en lenguaje como en descripción y como toda obra buena que se respete, cuenta con varias vueltas de tuerca que le hacen entrañable. Desde la llegada del reo a la prisión donde pasará los siguientes diez años y hasta el final de la historia, las desventuras de Matt Denver son algo así como una especie de prueba en esta vida de parte de una entidad superior, pues parece que la mala suerte se ha cebado en él.

Donde los ángeles no duermen, llega más lejos , ya que vemos como Matt Denver se convierte en un desesperado drogadicto que acepta ser sodomizado por cualquiera cambio de una dosis de heroína.

 

Fuera de la cárcel las cosas cambian un poco para Matt Denver, aunque no precisamente para mejorar: al final, sigue siendo esclavo del vicio de la droga, lo que lo encadena a la actividad de prostituirse por medio de una agencia que se encarga de proporcionar placer a toda esa clase de libertinos que abundan en la cosmopolita ciudad estadounidense. De esa manera, sin ser homosexual, el personaje central de Donde los ángeles no duermen comienza una vida en la que la premisa es complacer a todo el que esté dispuesto a pagar por un buen rato de sexo.

 

En ese ambiente Matt Denver conoce a personajes admirables, desde Steve Rogers, compañero de penas en la prisión, hasta llegar a Dick Channeng, un hombre que conocerá en un bar y se convertirá de cliente a su más fiel amigo y amante, que le ayudará a salir del infierno en que se vio abocado por una niña

  

Miedos, prostitución, heroína, alcohol.... el joven abogado de éxito Matt Denver ya no existe. Ahora existe un ciego que quienes no le conocen "saben" que es un chapero, y que aquellos que le conocen llegan a quererle, y sin embargo él jamás se permitirá un momento de sosiego, porque supuestamente, un día violó a una niña. Matt entró en el infierno de la mano de una niña, y tuvo que llevarse el infierno con él porque Dios jamás estuvo de su lado. 

 

La crudeza de la narración hace que esta obra vaya dirigida a un lector adulto. Todo lo relatado en esta novela está basado en hechos reales. Una obra sobrecogedora de principio a fin.